viernes, 25 de febrero de 2011

LA PROTECCION DE DIOS ES INFALIBLE SALMO 121

Los seres humanos constantemente somos víctimas de muchas circunstancias que nos rodean en el ir y venir de la vida. Corremos peligro aún por causa de nuestros propios congéneres, que por no tener a Dios son capaces de dañar a otros, a veces sin razón alguna.

Todos sufrimos por causa del enemigo de las almas “Satanás”, es por eso que necesitamos protección. Pero para pedir protección debemos tener un breve significado de la palabra. “Protección es el conjunto de las medidas empleadas por el sistema protector.” El “sistema protector” es el que cuida de los intereses de una comunidad. Proteger” es tomar la defensa de uno, apoyar, ayudar, alentar, amparar. Palabras sinónimas son: abrigar, adoptar, defender, inmunizar, precaver, preservar, resguardar, salvar).

Para tener protección social, se han levantado cuerpos de vigilancia como son el Cuerpo de la Policía del país, la Guardia Nacional, los ejércitos establecidos, policías de seguridad, etc.

Quiero empezar este mensaje contándote una triste, pero alegre historia. Hace muchos años en una ciudad llamada Belén en el territorio de Judá, nació un precioso bebé. Sus padres le pusieron por nombre David. Este era el menor de 7 hijos nacidos en el hogar de Isaí. Cuando David fue creciendo su padre le encomendó el cuidado de sus ovejas. David amaba a Dios de una manera especial. Tañendo su arpa cantaba salmos de alabanza a Jehová su rey. El tiempo iba pasando. El niño crecía y se fortalecía en el Señor. Ya era un hermoso joven de 16 años de edad.

Al pasar los años y debido a sucesos ocurridos con el rey Saúl durante las guerras de Israel con los filisteos, David se vio en un gran dilema. Una gran persecución levantó Saúl hacía David. Ya aquel “dulce cantor de Israel”comenzaba a tornarse en un hombre lleno de temores, de dolor, de desesperación, tal vez de amargura. ¿Qué había sucedido con el Dios de Israel a quién él le cantaba aquellas bellísimas canciones? ¿Por qué un Dios tan maravilloso, que le dio las fuerzas para derrotar a Goliat en estos momentos lo había desamparado? ¿Por qué permitía ese maravilloso Dios que se amotinaran los pueblos contra él y le hicieran violencia? No había respuesta a sus preguntas. Más aquella mañana, cuando David salió de la cueva donde se refugiaba de sus enemigos, miró hacia lo lejos. Allí estaba, era alto y sublime, cubierto de aquel hermoso verdor, aquel cielo azul parecía que se juntaba con él a lo lejos, aquellas hermosas nubes blancas parecían ovejas que saltaban por toda la pradera. “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”

David alzó sus ojos, miró fijamente y vinieron estas palabras bellas y profundas a su alma: “Alzaré mis ojos a los momentos, de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra.”

Si, sí había protección para David. Si había alguien que haría lo que fuera para proteger a su ungido, solo Jehová lo haría.

A través de las hermosas páginas de la Biblia hallamos promesas de la gran protección del Señor, no solo para los antiguos, sino también para nosotros, los que amamos a Dios y reconocemos su grandeza. Vamos a considerar algunos de ellos.

1 Pedro 1:5 “Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.”

2 Tes. 3:3 “Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.”

Salmo 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican, si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.”

Salmo 46:1 “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en la tribulación.”

Deut. 31:6 “Esforzaos y cobrar ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará; ni te desamparará.”

2 Cor. 12:9 “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mi el poder de Cristo.”

Proverbios 1:33 “Más el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin tenor del mal.”

2 Crón. 16:9 “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.”

Salmo 48:3 “En sus palacios Dios es conocido por refugio.”

Génesis 28:15 “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra: porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.”

Salmo 18:2 “Jehová, roca mía y Castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en el confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación; mi alto refugio.”


Después que David hizo un recuento de las misericordias de Dios y de sus promesas de salvación, se levantó lleno de paz y gozo. Continuó su meditación, pero ya no con tristeza, sino con una inmensa alegría que desplegaba todos sus sentidos. Y decía:

“No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Jehová es tu guardador, Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; el guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.”

Como David llegó a conocer la protección y fidelidad de Dios, refugiándose en ella, asimismo cada uno de nosotros podemos acudir a él en el momento de prueba para hallar en él, el oportuno socorro.

El Señor Jesús nos dice en Mateo 28:20 “...y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” No importa la persecución, no importa las mismas tinieblas se crucen en nuestro camino, Jesús nos ofreció una corona de vida eterna, pero nos dijo “...el que persevera hasta el fin, ese será salvo.” David conocía que la protección de Dios era eterna, que la fidelidad de Dios es para siempre. Reconocía el salmista que,... aunque mi padre y madre me dejaren con todo Jehová me recogerá.”

El enemigo nos acusa. Nos quiere hacer caer, utilizando todos los medios habidos, pero a eso David dijo: “No te impacientes a causa de los malignos...Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; y habitará en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. ...Maquina el impío contra el justo, y cruje contra él sus dientes; el Señor se reirá de él; porque ve que viene su día. Los impíos desenvainan espada y entiesan su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder. Su espada entrará en su mismo corazón, y su arca será quebrado. (Vemos que eso mismo pasó con Saúl, se quitó la vida con su propia espada). ... Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán saciados. Más los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo. .... Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano. ...Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella. Acecha el impío al justo, y procura matarlo. Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren. Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores, lo verás. ...Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. Jehová los ayudará y los librará; los libertará de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.”

Si echamos mano de las ricas promesas de protección que hay en la Biblia, seremos MAS QUE VENCEDORES.

                                                            CRISTO NOS AMA

jueves, 9 de diciembre de 2010

NOMBRES DE DIOS Y SU SIGNIFICADO











1) ADONAI, Significado: El Señor, Mi gran Señor.
Aplicación: Dios es el Amo y Señor majestuoso. Dios es nuestra autoridad plena.
Referencias bíblicas: Salmo 8; Isaías 40: 3-5, Ezequiel 16:8; Habacuc 3:19.

2) EL, Significado: El fuerte.
Aplicación: Él es más poderoso que cualquier Dios falso. Dios vencerá todos los obstáculos. Nosotros podemos depender de Dios.
Referencias bíblicas: Éxodo 15:2; Números 23:22, Deuteronomio 7:9 (Marcos 15:34).

3) EL ELOHE ISRAEL, Significado: Dios el Dios de Israel.
Aplicación: El Dios de Israel es totalmente distinto de todos los dioses falsos y es único; nadie es como Él.
Referencias bíblicas: Génesis 33:20; Éxodo 5:1, Salmo 68:8; Salmo 106:48

4) EL EYÓN, Significado: El Dios Altísimo.
Aplicación: Él es el Dios soberano en quien podemos colocar nuestra confianza. El Elyón tiene supremacía sobre todos los Dioses falsos.
Referencias bíblicas: Génesis 14:17-22; Salmo 78:35; Daniel 4:34 (Hechos 16:17)

5) ELOHIM, Significado: El Creador todopodero.
Aplicación: Dios es el creador todo poderoso del universo. Dios conoce todo, crea todas las cosas y está en todas partes en todo momento. Es el plural de “El”.
Referencias bíblicas: Génesis 1:1-3; Deuteronomio 10:17, Salmo 68 (Marcos 13:19).

6) EL OLAM, Significado: El Dios Eterno.
Aplicación: Él es el Principio y Fin, el que lleva a cabo sus propósitos a través de las edades. El da fuerzas al fatigado.
Referencias bíblicas: Génesis 21:33; Salmo 90:1,2, Isaías 40:28 (Romanos1:20).

7) EL-ROI, Significado: El Dios que me ve.
Aplicación: No existe ninguna circunstancia de nuestra vida que escape de su conocimiento y cuidado paternales. Dios nos conoce a nosotros y a nuestros problemas.
Referencias bíblicas: Génesis 16:11-14; Salmo 139-7-12.

8) EL-SHADDAI, Significado: El todo suficiente, El Dios de las montañas, Dios Todopoderoso.
Aplicación: Dios es la fuente inagotable de toda bendición. Dios es Todopoderoso. Nuestros problemas no son demasiado grandes como para que Dios no los pueda manejar.
Referencias bíblicas: Génesis 17:1-3; 48:3; 49:25, 35:11, Salmo 90:2.

9) EMANUEL, Significado: Dios con nosotros.
Aplicación: Jesús es Dios entre nosotros. En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.
Referencias bíblicas: Isaías 7:14; 8:8-10 (Mateo 1:23).

10) JEHOVÁ, Significado: “YO SOY”, el que es autoexistente.
Aplicación: Dios nunca cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Es necesario que le obedezcamos.
Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; 6:2-4, 34:5-7; Salmo 102.

11) JEHOVÁ JIREH, Significado: El Señor proveerá.
Aplicación: Así como Dios proveyó un carnero como sustituto de Isaac, Él proveyó a su hijo Jesús como el sacrificio definitivo. Dios suplirá todas nuestras necesidades.
Referencias bíblicas: Génesis 22:13, 14; Salmo 23 Marcos 10:45; Romanos 8:2.

12) JEHOVÁ MEKADDESH, Significado: El Señor que santifica.
Aplicación: Dios aparta un pueblo escogido, santo para Dios, un real sacerdocio, un pueblo propio. Él limpia nuestro pecado y nos ayuda a madurar.
Referencias bíblicas: Éxodo 31:12, 13 ;1 Pedro 1:15,16; Hebreos 13:12; 1 Tesalonicenses 5:23,24.

13) JEHOVÁ-NISSI, Significado: El Señor es mi bandera.
Aplicación: Dios nos da la victoria contra la carne, contra el mundo y contra el diablo. Nuestras batallas son sus batallas de la luz contra las tinieblas y del bien contra el mal.
Referencias bíblicas: Éxodo 17:15,16; Deuteronomio 20:3,4, Isaías 11:10-12 ;Efesios 6:10-18.

14) JEHOVÁ-RAFA, Significado: El Señor sana.
Aplicación: Dios ha provisto en Jesucristo la sanidad definitiva para la enfermedad espiritual, física y emocional. Dios puede sanarnos.
Referencias bíblicas: Éxodo 15:25-27; Salmo 103:3, 147:3 ;1 Pedro 2:24.

15) JEHOVÁ-ROHI, Significado: El Señor es mi pastor.
Aplicación: El Señor protege, provee, dirige, guía y cuida a su pueblo. Dios nos cuida tiernamente como un pastor poderoso y paciente.
Referencias bíblicas: Salmo 23:1-3, Isaías 53:6; Juan 10:14-18; Hebreos 13:20; Apocalipsis 7:17.

16) JEHOVÁ-SABAOT, Significado: El Señor de los Ejércitos.
Aplicación: El Señor de las huestes celestiales cumplirá siempre sus propósitos, aun cuando fracasen las huestes de su pueblo terrenal.
Referencias bíblicas: 1 Samuel 1:3; 1 Samuel 17:45; Salmo 46:7, Malaquías 1:10-14; Romanos 9:29.

17) JEHOVÁ-SHALOM, Significado: El Señor es paz.
Aplicación: Dios derrota a nuestros enemigos para darnos paz. Jesús es nuestro Príncipe de paz. Dios da paz y armonía interior.
Referencias bíblicas: Números 6:22-27; Jueces 6:22-24, Isaías 9:6;Hebreos 13:20.

18) JEHOVÁ-SHAMMAH, Significado: El Señor está presente. El Señor es mi compañero.
Aplicación: La presencia del Señor no está limitada o circunscripta al tabernáculo o al templo, sino que es accesible para todos los que lo aman y lo obedecen.
Referencias bíblicas: Ezequiel 48:35; Salmo 46; Mateo 28:20; Apocalipsis 21.

19) JEHOVÁ-TSIDKENU, Significado: El Señor nuestra justicia.
Aplicación: Jesús es el rey que vendría del linaje de David, y es quien nos imparte su justicia.
Referencias bíblicas: Jeremías 23:5,6; 33:16; Ezequiel 36:26,27;2 Corintios 5:21.

martes, 7 de septiembre de 2010

Es la Biblia Inspirada?

2 Ti 3:16-17: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

La doctrina de la inspiración de la Biblia significa que la Biblia en los documentos originales es inspirada por Dios, o sea, es un producto divino, y debido a que es divino, los documentos originales son sin error. Las copias de estos documentos no son inspiradas; pero nosotros tenemos copias de los documentos inspirados

Pablo, quien escribió esta epístola estaba obviamente refiriéndose a todo el Antiguo Testamento como inspirado. La palabra “inspirada” es literalmente el “aliento de Dios”. Esta es una frase interesante ya que implica que las Escrituras se deben al aliento de Dios. De igual forma Pedro dice en 2 P 1:21: “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” Note que Pedro está declarando que la profecía no es el producto de la voluntad humana; más bien, la profecía se debe a aquellos movidos por el Espíritu Santo.

Aún más, podemos fácilmente ver que las Escrituras del Antiguo Testamento están llenas de declaraciones y frases que reclaman ser la Palabra de Dios.

1. “Así dice el Señor” ocurre 418 veces en la Nueva Versión Estándar Americana y 413 veces en la Versión King James. En la Versión Reina-Valera 1960, se lee: “Jehová ha dicho así” o “…así dijo Jehová.”


A. Éxodo 4:22: “Y dirás a Faraón: Así dice el Señor: Israel es mi Hijo, Mi primogénito.”

B. 1 R 11:31: “y dijo a Jeroboam: ‘Toma para ti los diez pedazos; porque así dice el Señor, el Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus;”

C. Is 7:7: “así dice el Señor Dios: ‘No subsistirás, ni será.’”

2. “Dijo Dios” ocurre 46 veces tanto en la NVEA y VKJ

A. Gn 1:3: “Entonces dijo Dios: ‘Sea la luz’; y fue la luz.”

B. Ex 3:14: “Y dijo Dios a Moisés: ‘YO SOY EL QUE SOY’; y dijo: ‘Así dirás a los hijos de Israel, YO SOY ha enviado a ustedes.”

C. Ex 6:2-3: “Habló todavía Dios a Moisés y le dijo a él: ‘Yo soy el Señor [Jehová]; 3y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, pero con Mi nombre, el Señor [Jehová], no Me di a conocer a ellos.’”

3. Dios habló a través de los profetas

A. 1 R 14:18: “Y lo enterraron, y lo endechó todo Israel, conforme a la palabra de Jehová, la cual él había hablado por u siervo el profeta Ahías.”

B. 2 S 24:11-12: “Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo: 12‘Ve y di a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo lo haga.’”

C. Zac 7:7: “¿No son estas las palabras que proclamó Jehová por medio de los profetas primeros, cuando Jerusalén estaba habitada y tranquila, y sus ciudades en sus alrededores y el Neguev y la Sefela estaban también habitados?”

4. El Espíritu del Señor habló a través de personas

A. 2 S 23:2: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua.”

B. 1 R 22:24: “Entonces se acercó Sedequías hijo de Quenaana y golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ‘¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?’”
Objeciones


1. La inspiración viola la libre voluntad.

A. La inspiración no viola la libre voluntad. ¿Qué sucede si la persona a través de quien Dios está trabajando ha sido regenerada por el Espíritu Santo y desea que Dios le hable a través de él? ¿Negaría esto la infalible habilidad de Dios para hablar a través de esa persona? ¿Significaría esto también que la persona no tiene libre voluntad si ha sujetado en forma voluntaria la misma a la voluntad de Dios?

B. Ciertamente, Dios tiene la habilidad para trabajar a través de individuos y llevarlos al lugar donde puedan registrar Sus declaraciones infalibles. ¿No puede Dios mismo manifestarse alguien, entregarle un mensaje verbal y hacer que la persona lo registre? ¿Sería esa declaración no inspirada por Dios?

C. Pr 21:1: “Como los repartimientos de las aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina.” Este versículo establece claramente que Dios puede trabajar a través de la “libre voluntad” de un individuo para traer todo aquello que Dios desea.


2. ¿Qué hay acerca de las numerosas contradicciones en la Biblia?

A. Es cierto que existen aparentes contradicciones en la Palabra de Dios; pero estas se deben a errores de copistas a través de los siglos. En la medida en que la evidencia histórica, arqueológica y de manuscritos es descubierta, se reducen las dificultades bíblicas. Sin embargo, para un examen de respuestas a las presuntas contradicciones de la Biblia, por favor vea Dificultades Bíblicas.

3. La evidencia del manuscrito no respalda la infalibilidad de los originales.

A. Esta es una conclusión subjetiva. Entre más he estudiado los manuscritos antiguos, he concluido que los documentos originales fueron definitivamente inspirados e infalibles.

B. La implicación lógica de las declaraciones en la Biblia es que estas son infalibles ya que reclaman ser ofrecidas como provenientes de Dios. Éstas son inspiradas o no por Dios. Si estas no son, entonces los reclamos como si vinieran de Dios son mentiras.


4. La inspiración aplica a la Escritura, no a las personas.

A. Dios trabaja en forma soberana a través de las personas para inspirar Sus documentos. Es la gente en la cual habita Dios con Su Espíritu y es la gente la cual es inspirada por Dios para escribir Sus palabras. Si la inspiración se refiere sólo a la Escritura, las mismas siguen siendo el aliento de Dios y son, sin duda, infalibles.

domingo, 25 de julio de 2010

COMO EN LOS DÍAS DE NOE.

Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo, como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. Lucas 17:26-30



Es interesante darnos cuenta que esa gran profecía ya se está cuajando frente a nuestros propios ojos; en esta ola de odio que se está desatando en estos momentos nos debe poner a todos los cristianos a estar mucho más a la expectativa.

Esta ola de odio se incrementa en medio de una generación que a pesar de estar presenciando una serie de catástrofes sobrenaturales, no se arrepiente y se deprava mucho más, llegando en estos momentos a los niveles de Sodoma y Gomorra.

Este año parece ser el año en que la sodomía se está lanzando abiertamente a las calles públicas; todos los Medios de comunicación secular han lanzado una campaña gigantesca para promocionar este abominable pecado contra la naturaleza.

Luminarias del mundo, como el famoso cantante Ricky Martin, se ha declarado públicamente gay. Y el dos veces presidente de Costa Rica y premio nobel de la paz, el Dr. Oscar Arias Sánchez, se pronunció a favor de legalizar estas prácticas a niveles de matrimonio en Costa Rica. El propio Presidente Barack Obama ha mostrado simpatía para los que practican este pecado.

En el continente europeo muy pronto entrará en vigencia la ley que penalizará a cualquier persona que diga que el homosexualismo es una práctica pecaminosa o condenable delante de Dios; este espíritu de sodomía se ha incrementado con mucha fuerza, que ha penetrado a nuestra sociedad, países como argentina ya han promulgado leyes que permiten a personas del mismo sexo poder casarse. En Venezuela, cada año se celebra la marcha del orgullo gay, cada año esta concentración crece más en números, artistas, cantantes, políticos, también machan y dan su apoyo.

La multitud que está en estas prácticas odia a todos los que no estamos de acuerdo con este pecado, aunque aclaramos que todo verdadero cristiano no odia a los gay como personas, pues son seres humanos; lo que repudiamos es la práctica homosexual, puesto que es condenable por Las Sagradas Escrituras, que dicen: Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre (Levítico 20:13). No te echarás con varón como con mujer; es abominación (Levítico 18:22).

La palabra “abominación” viene del término hebreo Toebah, y significa fuerte desaprobación. Y combina la idea de repudio y disgusto.

Los pueblos que habitaban las tierras que Israel iba a ocupar, eran pueblos paganos cuyas costumbres religiosas permitían las prácticas del homosexualismo; el Altísimo Dios Todo Poderoso quiere asegurarse que su pueblo no caiga en estas abominables prácticas.

Nuestras iglesias verdaderas no aceptan las prácticas del homosexualismo, pero están listas para recibir a cualquier alma que esté dispuesto a liberarse de este pecado y comenzar una nueva vida; de hecho, en nuestras iglesias hay múltiples de hermanos que una vez fueron esclavos de este pecado y que fueron liberados para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres (Juan 8:36).

si te ha parecido de provecho esta información compartela con tu amigos y familiares..

José Capote
Evangelista

domingo, 27 de junio de 2010

CUENTA BANCARIA EN EL REINO DE LOS CIELOS

MATEO 6:19 - 21 " No os  hagais tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. porque donde esté vuestro tesoro allí estará vuestro corazon."

Los tesoros en la tierra no son duraderos.

La polilla destruye la ropa. Entre las riquezas materiales mencionadas en la Biblia, frecuentemente se menciona la ropa. Jos. 7:21, "un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro". 2 Reyes 5:22, "un talento de plata, y dos vestidos nuevos". Sant. 5:2, "Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla".

Isa. 51:8, "Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación por siglos de siglos". Sal. 102:26, la tierra y los cielos "perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán".

El orín (la herrumbre) corrompe (destruye). Todos los productos metálicos (automóviles, aparatos eléctricos, maquinaría) con el tiempo se quiebran, se acaban o quedan enmohecidos, oxidados, arruinados.Los ladrones literalmente "minaban" las casas de adobe para robar. Ahora se usan cadenas, chapas, candados, y toda clase de seguros.

En la actualidad, muchas personas instalan en sus automóviles sistemas de seguridad que suenan alarmas de varias clases, y los ladrones se divierten robando tales sistemas de los carros para venderlos (junto con el carro, o por separado) a otros. Es bueno cerrar con llave el carro y está bien "asegurar" con rejas las puertas y ventanas del negocio y de la casa, pero ¿quién cree que tales cosas en verdad "aseguran" nuestros tesoros terrenales?

Ratas, ratones, y termitas. Se puede agregar a lo que Jesús dice una lista larga de otros "destructores": los diluvios, incendios, y tormentas destruyen propiedades que valen millones (o billones) de dólares. Las ratas y ratones destruyen el grano. Las termitas (comejenes, hormiga blanca) son cien veces más destructivas que los incendios y tormentas, pues en poco tiempo destruyen casas de madera casi nuevas. Parece que para este insecto toda especie de madera es sabrosísima y la come con un apetito insaciable.

Las quiebras. Otra cosa que Jesús no menciona es la falta de seguridad en los bancos y otras casas financieras. Muchísimas instituciones de esta clase han caído en bancarrota. ¡Cuántas personas pierden los ahorros en esta manera! Y desde luego muchas empresas quiebran, y la consecuencia es desastrosa para los ricos (pierden su inversión) y para los pobres (pierden su empleo). Una causa mayor de las quiebras son el fraude y la corrupción.

Hay muchas otras cosas destructivas. Con las cosas mencionadas aquí no se termina la lista de fuerzas destructivas. La conclusión de todo esto es que los tesoros de la tierra no duran, son muy pasajeros. ¿Qué tan inteligente es, pues, dedicar la vida a acumular cosas de tan poca duración? Además, aunque se guardaran muchas posesiones por cien años o más, "¿qué aprovecha al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" (16:26).

¿Y al morir qué pasa? "Tendré que dejar a otro" todo aquello que haya hecho o acumulado. El hombre trabaja con sabiduría, y con ciencia y con rectitud para "dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello... ¿Qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol?" (Ecles. 2:17-22). El hombre trabaja como esclavo, se vuelve casi loco con afán, y ¿para qué? Para dejar todo a otro que no trabajó nada por ello. (Por ejemplo, el rico acumula una fortuna, y cuando muere, su viuda se casa con otro que solamente tiene que entrar en la casa, colgar su sombrero y disfrutar del trabajo de otro). Así es la locura (la vanidad) de acumular bienes aquí en la tierra.

¿Cómo afecta el corazón el acumular tesoros?

Dios quiere el corazón. El primer mandamiento es "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón" (Mat. 22:37). El corazón incluye el intelecto, la voluntad, las emociones y la conciencia.

Requiere mucho tiempo, trabajo, y atención personal para acumular tesoros en la tierra. Por eso es muy peligroso hacerlo, porque esto significa que el corazón, que debe pertenecer a Dios, pertenece más bien a lo terrenal.

Podemos saber si estamos trabajando para fines terrenales o para fines celestiales, porque es cuestión de simplemente observar cómo se usa el tiempo, de qué se habla (Mat. 12:34), cómo se usan los recursos (para servir a Dios, Prov. 3:9, o para acumular más bienes, Luc. 12:18), etc.


Los tesoros guardados en el cielo no se destruyen.

Ni la polilla ni el orín corrompen, y ladrones no minan ni hurtan.

1 Ped. 1:4, "una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros".

Heb. 11:26, Moisés tenía "por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón". Sabía que las riquezas de Egipto no duraban.

Por lo tanto, seamos ricos "para con Dios" (Luc. 12:21) en lugar de hacer tesoro para nosotros mismos.

jueves, 17 de junio de 2010

ES JESÚS DIOS.?

¿Alguna vez dijo Jesús ser Dios?

Los seguidores más recientes de Jesús parecen estar muy seguros de que Jesús era Dios en forma humana. Pablo dijo "Él es la imagen del Dios invisible...porque Dios tuvo a bien el que toda la plenitud morara en Él". Juan dijo que Jesús creó el mundo. Pedro dijo "todo aquel que en Él crea recibirá el perdón de sus pecados por medio de Su nombre."

¿Pero qué dijo Jesús de sí mismo?, ¿Alguna vez se identificó a sí mismo como Dios? De acuerdo con la Biblia... ¡Absolutamente sí! Más adelante hay algunas de las declaraciones, en su contexto, que hizo durante su estancia en la tierra.

¿ES JESÚS DIOS? ¿CÓMO INSINUABA SER DIOS?

[Juan 8:57-59] Entonces le dijeron los judíos: "aún no tienes cincuenta años y ¿ya has visto a Abraham?" Jesús les dijo: "de cierto, de cierto os digo que antes de que Abraham fuese yo soy". Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo.

[Juan 10:30-33] "Yo y el Padre somos uno". Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. "Y Jesús les contestó: muchas buenas obras les he mostrado de mi padre, ¿por cuál de ellas me apedrean? Le respondieron los judíos, diciendo, -por buena obra no te apedreamos, sino por blasfemia-. Porque tú siendo hombre te haces llamar Dios".

[Juan 12:44-46] Y Jesús clamó y dijo: "El que cree en mí, no cree en mí sino en el que me envió, y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo aquel que cree en mí no permanezca en las tinieblas".

[Juan 13:12-14] Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: "¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y hacen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los unos a los otros".

[Juan 14:6-9] Jesús le dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me conoces a mí, también conocerán al Padre. Pero ya lo conocen y lo han visto". Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre, y con eso nos basta". Jesús le contestó: "Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces, Felipe? Aquel que me ha visto ha visto al Padre. ¿Cómo es que dices: Muéstranos al Padre?"

¿ES JESÚS DIOS? ¿CÓMO SE DESCRIBIÓ A SÍ MISMO?

[Juan 6:32-35] Entonces Jesús contestó: "En verdad les digo: No fue Moisés quien les dio el pan del cielo. Es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que Dios da es Aquel que baja del cielo y que da vida al mundo". Ellos dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Y Jesús les contestó: "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre y el que en mí cree nunca tendrá sed".

[Juan 8:12-14] Jesús les habló de nuevo diciendo: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de vida". Entonces los fariseos replicaron: "Estás hablando en tu propio favor; tu testimonio no vale nada". Jesús les contestó "Aunque yo hable en mi favor, mi declaración vale, porque yo sé de dónde he venido y a dónde voy. Ustedes son los que no saben de dónde he venido ni a dónde voy".

[Juan 10:7-11] Jesús, pues, tomó de nuevo la palabra: "En verdad les digo que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido eran ladrones y malhechores, las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta: el que entre en mí estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará alimento. El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia. "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas".

[Juan 11:21-27] Entonces Martha le dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto". Pero aún así, yo sé que puedes pedir cualquier cosa a Dios y Él te lo concederá". Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará". Martha respondió: "Ya sé que será resucitado en la resurrección de los muertos en el último día". Le dijo Jesús: "Yo soy la resurrección y la vida. El que en mí cree aunque muera, vivirá. El que vive y cree en mí nunca morirá. ¿Crees esto?". Ella contestó: "Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo".

¿ES JESÚS DIOS? ¿A QUÉ DIJO QUE FUE ENVIADO?

[Mateo 20:25-28] Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los gobernantes de los gentiles actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el que de ustedes quiera ser grande, que se haga el servidor de ustedes, y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga el esclavo de todos. Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre".

[Marcos 9:31-32] Porque iba enseñando a sus discípulos. Y les decía "El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo harán morir. Pero a pesar de ser muerto, se levantará tres días después". Sin embargo, ellos no entendían lo dicho, y tenían miedo de interrogarle.

[Juan 3:16-18] "Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su único y unigénito hijo para que todo aquel que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por medio de Él. El que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios".

[Juan 6:37-40] "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió, que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el último día".



miércoles, 5 de mayo de 2010

DIOS 2da PARTE

 Su subsistencia

En su vida esencial Dios es una comunión. Esta es quizás la revelación suprema de Dios que nos ofrecen las Escrituras: que la vida de Dios es, eternamente y dentro de sí mismo, una comunión de “tres personas iguales” y a la vez perfectamente distinguibles entre sí: “el Padre, el Hijo, y el Espíritu”, y que en su relación con su creación moral Dios es estaba extendiendo esa comunión que esencialmente es propia de sí mismo. Quizás se pueda inferir esto de la orden divina que expresa la voluntad deliberada de crear al hombre: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”, que fue expresión de la voluntad de Dios, no solamente de revelarse como comunión, sino también de abrir esa vida de comunión a las criaturas morales que hizo a su imagen, y a las que dotó para que la disfrutaran. Si bien es cierto que por el pecado el hombre perdió su capacidad de gozar de esa comunión santa, también es cierto que Dios quiso que fuera posible devolvérsela. En efecto, se ha observado que probablemente fue ese el supremo fin de la redención, la revelación de Dios en tres Personas actuando en aras de nuestra restauración: con amor electivo que nos reclamaba, con amor redentor que nos emancipaba, y con amor regenerador que nos recreaba para la comunión con él. (* TRINIDAD )

 Su paternidad

Como Dios es persona puede tener relaciones personales, la más cercana y tierna de las cuales es la de Padre. Es la designación más común que empleaba Cristo para Dios, y en teología se la reserva especialmente para la primera persona de la Trinidad. En las Escrituras hay cuatro tipos de relaciones en las cuales se aplica a Dios el término Padre.

Está la paternidad creadora. La relación fundamental entre Dios y el hombre que creó a su propia imagen encuentra su más completa y adecuada ilustración en la relación natural que comprende el don de la vida. Al llamar a su pueblo a la fidelidad a Dios y la consideración del prójimo, Malaquías pregunta “¿No tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios?” (Mal. 2.10). Isaías, cuando pide a Dios que no abandone a su pueblo, exclama: “Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste” (Is. 64.8). Pero es más particularmente en lo que hace a la naturaleza espiritual del hombre que se afirma esta relación. En He. se llama a Dios “Padre de los espíritus” (12.9, y en Nm. “Dios de los espíritus de toda carne (16.22). Cuando Pablo predicó desde el monte de Marte, utilizó este argumento para hacer comprender la irracionalidad del hombre racional cuando adora ídolos de madera y piedra, y cita al poeta Arato (“Porque linaje suyo somos”) para indicar que el hombre es criatura de Dios. Por lo tanto el hombre como criatura es la contrapartida de la paternidad general de Dios. Sin el Padre Creador no habría raza ni familia humana.

Está la paternidad teocrática, que es la relación entre Dios y el pueblo de su pacto, Israel. Como esta es más bien una relación colectiva y no personal, Israel como pueblo del pacto era la criatura de Dios, y se la intimó a reconocer y responder a esa relación filial: “Si, pues, yo soy Padre, ¿dónde esta mi honra?” (Mal. 1.6). Pero como la relación del pacto era redentora en su significado espiritual, podemos considerarla como anticipación de la revelación neotestamentaria de la paternidad divina.

Luego está la paternidad generativa, que pertenece exclusivamente a la segunda persona de la Trinidad, designada como Hijo de Dios e Hijo único. Por lo tanto es única, y no se aplica a ninguna otra criatura. Mientras estuvo en la tierra Cristo habló con la mayor frecuencia de esta relación, que era peculiarmente suya. Dios era su Padre por generación eterna, lo que expresa una relación esencial e intemporal, que trasciende nuestra comprensión. Es significativo que Jesús, cuando enseñaba a los Doce, nunca empleó la expresión “nuestro Padre” como algo común a él y a sus discípulos. En el mensaje de la resurrección por medio de María indicó dos relaciones diferentes: “Mi Padre, y… vuestro Padre” (Jn. 20.17), pero ambas partes de la afirmación están relacionadas de tal manera que una se convierte en el fundamento de la otra. Su condición de Hijo, aunque en un nivel totalmente único, constituía la base para la condición filial de sus discípulos.

También tenemos la paternidad adoptiva, que es la relación redentora que pertenece a todos los creyentes, y en el contexto de la redención se la considera en dos aspectos, en el de su relación en Cristo, y en el de la obra regeneradora del Espíritu Santo en ellos. Esta relación con Dios es básica para todos los creyentes, como les recuerda Pablo a los cristianos de Galacia: “Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gá. 3.26). En esta unión viva con Cristo, se los adopta en la familia de Dios, y se convierten en objeto de la obra regeneradora del Espíritu Santo, que les otorga la naturaleza de hijos: uno es el aspecto objetivo, el otro el subjetivo. Debido a su nueva condición (justificación) y relación (adopción) con Dios Padre en Cristo, llegan a ser coherederos de la naturaleza divina, y nacen en el seno de la familia de Dios. Juan lo aclaró perfectamente en el capítulo inicial de su evangelio: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad (autoridad) de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Jn. 1.13). Y así reciben todos los privilegios que corresponden a esa relación filial. La secuencia natural es, por lo tanto: “Y si hijos, también herederos” (Ro. 8.17).

La enseñanza de Cristo sobre la paternidad de Dios claramente restringe la relación al pueblo creyente. En ningún caso vemos que considere que esta relación exista entre Dios y los que no creen. No sólo no nos da ningún indicio de una paternidad redentora de Dios para con todos los hombres, sino que les dice elocuentemente a los judíos que lo criticaban: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo” (Jn. 8.44).

Si bien es en esta relación de Padre que el NT nos muestra los aspectos más tiernos del carácter de Dios, su amor, su fidelidad, y su cuidado, también nos muestra nuestra responsabilidad de manifestar a Dios la reverencia, la confianza, y la obediencia amorosa que los hijos deben manifestar hacia sus padres. Cristo nos enseñó a orar no solamente a “nuestro Padre” sino a “Padre nuestro que estás en los cielos”, inculcándonos de esta manera reverencia y humildad.

TRINIDAD

La palabra “trinidad” no aparece en la Biblia, y aunque la usó Tertuliano en la última década del ss. II, formalmente no encontró su lugar en la teología de la iglesia hasta el ss. IV. Sin embargo, es la doctrina distintiva de la fe cristiana que abarca todo lo demás. Ella hace tres afirmaciones: que no hay sino un solo Dios, que cada una de las tres personas, Padre, Hijo, y Espíritu, es Dios, y que tanto el Padre, como el Hijo y el Espíritu son personas claramente diferenciadas. En esta forma se ha convertido en la fe de la iglesia desde que recibió su primera formulación plena por Tertuliano, Atanasio y Agustín.

I. Derivación

Si bien no es una doctrina bíblica en el sentido de que no se puede encontrar formulación de ella en la Biblia, se puede ver que ella subyace a la revelación de Dios, implícita en el AT y explícita en el NT. Con esto queremos decir que, si bien no podemos hablar confiadamente de la revelación de la Trinidad en el AT, no obstante una vez que la sustancia de la doctrina ha sido revelada en el NT, podemos volver hacia atrás y comprobar la existencia de muchas implicancias de ella en el AT.

En el Antiguo Testamento

Se puede entender que en épocas cuando la religión revelada tenía que hacerse valer en un entorno de idolatría pagana, nada que pudiese poner en peligro la unidad de Dios podía darse libremente. El primer imperativo, por consiguiente, consistía en declarar la existencia del único Dios, vivo y verdadero, y a esta tarea se dedica principalmente el AT. Pero ya en las primeras páginas del AT se nos enseña a atribuir la existencia y la persistencia de todas las cosas a una fuente tripartita. Hay pasajes donde Dios, su Palabra y su Espíritu aparecen juntos, como, por ejemplo, en el relato de la creación donde Elohim aparece creando por medio de su Palabra y su Espíritu (Gn. 1.2–3). Se piensa que Gn. 1.26 apunta en la misma dirección, porque allí se afirma que Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”, seguido por la afirmación de su cumplimiento: “Y creó Dios al hombre a su imagen”, caso notable de intercambio del plural y el singular, lo cual sugiere pluralidad en la unidad.

Hay muchos otros pasajes donde Dios, su Palabra y su Espíritu aparecen juntos como “co-causas de efectos”. En Is. 63.8–10 vemos que son tres los que hablan, el Dios del pacto con Israel (v. 8), el ángel de la presencia (v. 9), y el Espíritu “enojado” por su rebelión (v. 10). Tanto la actividad creadora de Dios como su gobierno se asocian, posteriormente, con la Palabra personificada como “Sabiduría” (Pr. 8.22; Job 28.23–27), como también con el Espíritu como dispensador de todas las bendiciones, y fuente de la fuerza física, el valor, la cultura y el gobierno (Ex. 31.3; Nm. 11.25; Jue. 3.10).

La triple fuente revelada en la creación se hace más evidente aun a medida que se desenvuelve la redención. En una etapa antigua encontramos los notables fenómenos relacionados con el ángel de Yahvéh, que recibe y acepta honores divinos (Gn. 16.2–13; 22.11–16). No en todos los pasajes del AT donde aparece esta designación se refiere a un ser divino, porque está claro que en pasajes tales como 2 S. 24.16; 2 R. 19.35, se hace referencia a un ángel creado investido de autoridad divina para la ejecución de una misión especial. En otros pasajes el ángel de Yahvéh no sólo lleva el nombre divino, sino que tiene dignidad y poder divinos, dispensa liberación divina, y acepta homenaje y adoración propios únicamente de Dios. En resumen, al Mesías se le atribuye deidad, aun cuando se lo considera como persona diferenciada de Dios mismo (Is. 7.14; 9.6).

El Espíritu de Dios recibe prominencia también en relación con la revelación y la redención, y se le asigna su función en la dotación del Mesías para su obra (Is. 11.2; 42.1; 61.1), y en la de su pueblo para responder con fe y obediencia (Jl. 2.28; Is. 32.15; Ez. 36.26–27). Así, el Dios que se reveló a sí mismo objetivamente por medio del Ángel mensajero se reveló a sí mismo subjetivamente en y por el Espíritu, dispensador de todas las bendiciones y dones en la esfera de la redención. La triple bendición aarónica (Nm. 6.24) también debe tenerse en cuenta quizá como prototipo de la bendición apostólica neotestamentaria.

En los evangelios

A modo de contraste debemos recordar que el AT fue escrito antes de que se hubiese dado a conocer con claridad la revelación de la doctrina de la Trinidad, y el NT después de ella. En el NT la encontramos particularmente en la encarnación de Dios Hijo, y en el derramamiento del Espíritu Santo. Pero por tenue que sea la luz en la antigua dispensación, el Padre, el Hijo y el Espíritu del NT son los mismos que los del AT.

Puede decirse, no obstante, que como preparación para el advenimiento de Cristo, el Espíritu Santo se hizo presente en la conciencia de hombres temerosos de Dios en medida desconocida desde el cierre del ministerio profético de Malaquías. Juan el Bautista, más especialmente, tuvo conciencia de la presencia y el llamado del Espíritu, y es posible que su predicación tuviese referencia trinitaria. Llamaba al arrepentimiento para con Dios, a la fe en el Mesías venidero, y hablaba de un bautismo del Espíritu Santo, del cual su bautismo con agua era símbolo (Mt. 3.11).

Las épocas especiales de revelación trinitaria fueron las siguientes.

(i) La anunciación. La participación de la Trinidad en la encarnación le fue revelada a María en el anuncio angelical de que el Espíritu Santo vendría sobre ella, el poder del Altísimo le haría sombra y el niño que había de nacer de ella sería llamado Hijo de Dios (Lc. 1.35). De esta manera se dio a conocer que el Padre y el Espíritu participarían en la encarnación del Hijo.

(ii) El bautismo de Cristo. En el bautismo de Cristo en el Jordán se pueden distinguir las tres Personas, el Hijo que es bautizado, el Padre que habla desde el cielo en reconocimiento de su Hijo, y el Espíritu que desciende en el símbolo objetivo de la paloma. Jesús, habiendo recibido así el testimonio del Padre y del Espíritu, recibió autoridad para bautizar con el Espíritu Santo. Juan el Bautista parece haber reconocido muy pronto que el Espiritu Santo vendría del Mesías, y no simplemente con él. La tercera Persona era por lo tanto el Espíritu de Dios y el Espíritu de Cristo.

(iii)La enseñanza de Jesús. La enseñanza de Jesús es trinitaria en su totalidad. Habla del Padre que lo había enviado, de sí mismo como el que revela al Padre, y del Espíritu como aquel por el cual él y el Padre obran. Las interrelaciones entre Padre, Hijo y Espíritu se hacen resaltar en todas partes (véase Jn. 14.7, 9–10). Declaró enfáticamente: “Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador (Abogado), para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad” (Jn. 14.16–26). Se hace por lo tanto una distinción entre las tres Personas, y también una identificación. El Padre que es Dios envió al Hijo, y el Hijo que es Dios envió al Espíritu, que también es Dios. Esta es la base de la creencia cristiana en la “doble procesión” del Espíritu. En sus disputas con los judíos Cristo insistió en que su carácter de Hijo no provenía simplemente de David, sino de una fuente que lo convertía en Señor de David, y que ya lo era cuando David pronunció las palabras (Mt. 22.43). Esto indicaría tanto su deidad como su preexistencia.

(iv)La comisión del Señor resucitado. En la comisión dada por Cristo antes de su ascensión, con instrucciones a los discípulos sobre ir por todo el mundo con su mensaje, hizo referencia concreta al bautismo “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Es significativo que el nombre sea uno, pero que dentro de los límites de ese único nombre haya tres Personas claramente diferenciadas. La Trinidad como tri-unidad no podría expresarse de modo más claro

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